viernes, 6 de mayo de 2016

VINCULOS EN LA PAREJA





VÍNCULOS DE PAREJAS



     En toda relación se espera que ambos miembros de la pareja se brinden afectos el uno al otro, cuidados que se fortalecen especialmente en tiempos de crisis o de dificultades, además de plantear, de tener la capacidad de reconocer cuando su pareja necesita esta ayuda y proporcionársela, siendo además amoroso y respetuoso de la verdad de este otro, aceptándolo en toda su gama de ser y sentir, con aceptación y flexibilidad. Esta capacidad de dar cuidados, implica ser una figura de apego segura para la pareja, ser una fuente de confort, permitiendo al otro volverse hacia su pareja en tiempos de crisis. La importancia de esta habilidad, es que se desarrolla cuando el sujeto ha experimentado cuidados en su primera infancia, es decir, que estos adultos de niños tuvieron un cuidador sensible, que respondía a sus necesidades.
     En cambio, si el sujeto que brinda el cuidado vivenció experiencias negativas en su niñez, tendrá mayores probabilidades de ser poco sensitivo (Moreno 2002).
De este modo, es más aceptable una explicación de los estilos de amar y de relacionarse, esto es, en el amar a una pareja se involucran las habilidades de modular las emociones, la estabilidad, además del componente fisiológico. En otras palabras, para que haya una relación amorosa recíproca, se necesitan dos sujetos separados con capacidades autónomas y deseos de hacer contacto y honrar las diferencias entre ellos. Para que esto suceda, se requiere confianza en la pareja, confianza que no se perderá si hay un evento de separación, situación que es favorecida cuando los sujetos mantienen un apego seguro, ya que los sujetos que se crían de manera segura, manifiestan mayor autonomía que los inseguros, pueden mantener o reconocer sus propios límites con mayor facilidad en etapas de la adolescencia, lo que sería favorable para sus relaciones de pareja posterior (Moreno. 2002).
     En toda relación  sentimental se  involucra necesariamente un tipo de vínculo más cercano, se debe comenzar entonces por el contacto, el encanto y el interés que ese otro provoca en su conquistado/a, para que estos ítems sean efectivos en esta nueva relación romántica que se forma, se debe comprender el sistema de apego individual, comportamiento biológico que se ha estudiado entre madre e hijo; siendo este vínculo importante en la vida de las personas y que sujetos de todas las edades se sienten mejor cuando tienen una figura vincular en quien puedan confiar íntimamente (Moneta 2009).
Desde estos postulados, Bowlby, estableció que el comportamiento de apego desempeña un rol fundamental en las relaciones posteriores en todo el ciclo vital, incluyendo en este caso, una relación de pareja.
      Con esto, el amor romántico se puede conceptualizar como proceso de apego, influenciable directamente por las experiencias tempranas con las relaciones de apego, en sentido de un sistema de búsqueda, mantención de proximidad y cuidado, ya que el apego en niños pequeños involucra una mantención de proximidad y una protesta frente a la separación. Por lo tanto, según plantea Moneta (2009), sería un principio en la búsqueda de relaciones de pareja buscar la proximidad y resistir la separación, además de mantener una base segura usando la figura vincular como "base", es decir, la búsqueda de una relación estable desde la cual explorar el entorno. Al igual que los esquemas de funcionamiento que desarrollan los niños en relación a los cuidadores, los adultos, obtienen seguridad de la pareja, sienten una necesidad de estar con el otro (ya sea una pareja casada o no), necesidad de querer estar con ese nuevo cuidador, y protestar cuando aparece la amenaza de separación o falta de disponibilidad del otro para con uno, en las necesidades de protección, cuidado y cariño.

Cómo crear vínculos con la pareja.





      Para establecer una relación íntima, cada uno de los miembros de la pareja debe abrirse al otro mediante sus actos, palabras y sentimientos. Es necesario que ambos sean capaces de permanecer unidos el tiempo suficiente para que se forme un vínculo.
      Los vínculos se crean y se refuerzan a través de las conversaciones y el contacto social, las relaciones sexuales y las experiencias que compartimos.
      Todos sabemos que las relaciones íntimas se consolidan compartiendo emociones, problemas y confidencias. Y no hay que olvidar los vínculos que se forman cuando no hacemos nada importante pero lo hacemos juntos, como estar sentados leyendo el diario o viendo la televisión sin necesidad de hablar.
      Cuando amamos a alguien y queremos sentirnos más unidos, procuramos hacer cosas juntos. Intentamos conocer y comprender mejor a la otra persona compartiendo con ella lo que nos interesa, y la invitamos a nuestro mundo para que conozca a nuestros amigos y familiares. De este modo afianzamos nuestra relación.
     A medida que la relación progresa, todos estos vínculos se desarrollan al mismo tiempo y se superponen unos a otros. Estos son los vínculos que pueden soportar cualquier contratiempo.
     Cuando estableces una relación auténtica, vas uniendo pedacitos de ti a los de la otra persona día tras día. Vas atando cabos y creando nudos cada vez más fuertes. Por eso el entramado de cada relación es único e incomparable

Barton Goldsmith recomienda diez consejos para mejorar los vínculos afectivos:





•          Aceptar los defectos de los demás es el primer paso para crear relaciones duraderas y felices. Sobre esta base, los desaciertos o errores se asumirán de forma menos traumática y dejarán de ser un factor decisivo a la hora de deteriorar o incluso romper los vínculos afectivos. De este modo, también se apreciarán mucho más los aspectos positivos del otro y se valorará a las personas en su justa medida sin tener que ofenderse por ello ni incurrir constantemente en descalificaciones. 
•          Las muestras de cariño no deben perderse de vista, a pesar del paso del tiempo que contribuye a enfriar este tipo de gestos. El psicólogo Goldsmith es tajante en este sentido: “Las parejas que se tocan y se agarran suelen tener menos discusiones y disfrutan más de la vida”. El tacto es pues, una de las formas de comunicación más poderosas.
•          La pareja y los amigos son el mejor trampolín para alcanzar la felicidad, por lo que cuidar su bienestar beneficiará a uno mismo, aun en los momentos difíciles. Si tu pareja tiene un problema debes ser el primero en estar allí.
•          Es importante verbalizar las emociones y los sentimientos. No siempre expresamos con palabras lo que pensamos, principalmente cuando se trata de cuestiones positivas, pero para mantener una buena relación es fundamental acostumbrarse a decir las cosas. Tanto hombres como mujeres necesitan a menudo comprobar que son valorados por sus allegados.
•          Mirar a tu pareja a los ojos, tomar su mano y simplemente darle las gracias por estar en tu vida es una de las herramientas más poderosas para reforzar los lazos de cariño. Nunca debemos cansarnos de dar las gracias y reconocer con un beso o un abrazo los buenos gestos de los demás.
•          Ser honestos y mantener el compromiso de esforzarse por el bien común ayuda a superar las malas rachas o problemas por los que pueda atravesar una relación. Todo el mundo se merece una segunda oportunidad.
•          Recordar los buenos momentos de vez en cuando ayudará a sacar las fuerzas necesarias para reencaminar una relación si se está pasando por un mal momento. Revivir los episodios más felices da una motivación extra para afrontar los baches y mirar al futuro.
•          Estar disponibles cuando la pareja o amigos lo necesiten y apoyarse mutuamente son dos de los tres pilares de las relaciones amorosas o de amistad. El tercero es la lealtad, por lo que es mejor solventar siempre las dudas de compromiso mutuo.
•          Todo el mundo necesita en algún momento un hombro sobre el que apoyarse. Hay quien piensa que esta necesidad es una señal de debilidad, pero esconderlo sólo complicará las cosas con la gente que te rodea. Además generará inseguridad por parte del propio afectado y desconfianza por parte de las personas que lo rodeen.
•          Es necesario aclarar cualquier cambio en los sentimientos que se profesen hacia los demás. Si surgen las dudas, lo mejor es admitirlo y discutirlo con la otra persona. La conversación es la mejor herramienta para saber realmente lo que se quiere y lo que realmente se espera de uno. 

Bibliografía

Bartholomew, K y L.M. Horowitz (1991). "Attachment Styles Among Young Adults". Personality and Social Psychol. 61:226-244.
-Barudy, Jorge y Dantagnan, Maryorie (2006). "Los Buenos Tratos en la Infancia". Editorial Gedisa. Barcelona: España.
-Cyrulnik, Boris (2005). "Bajo el Signo del Vínculo, una Historia Natural de Apego". Editorial Gedisa. Barcelona: España.
-Lecannelier, Felipe (2009). "Apego e Intersubjetividad: Influencia de los vínculos tempranos en el desarrollo humano y la salud mental". Editorial Universitaria. Santiago: Chile.

-Moneta, María Eugenia (2009). "El Apego, Aspectos Clínicos y PSicobiológicos de la diada Madre-Hijo". Tercera Edición. Editorial Cuatro Vientos. Santiago: Chile.

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