miércoles, 11 de mayo de 2016

AFECTIVIDAD, VINCULOS FAMILIARES Y CARENCIAS AFECTIVAS

AFECTIVIDAD, VINCULOS FAMILIARES Y CARENCIAS AFECTIVAS

Afectividad en la familia

     
    La familia es un grupo de personas formado por individuos que se unen, primordialmente, por relaciones de filiación o de pareja. El Diccionario de la Lengua Española la define, entre otras cosas, como un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, lo que lleva implícito los conceptos de parentesco y convivencia, aunque existan otros modos, como la adopción. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad, tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
      La familia es de suma importancia para ser humano, ya que los valores aprendidos en la infancia forman parte de la persona que eres hoy. Es importante forjar vínculos familiares sólidos, es de suma importancia cuidar que los vínculos familiares no se rompan y se comprenda la importancia de la familia.
     La importancia de la familia lo es todo para los niños durante su crecimiento, las experiencias que ésta les ofrezca, formarán su personalidad y carácter. Es por eso que como miembro de familia ten presente que tienen la responsabilidad de criar a un nuevo miembro de la sociedad, siguiendo los ejemplos de valores y normas que aprende en su familia.
     Los lazos principales que definen una familia son de dos tipos: vínculos de afinidad derivados del establecimiento de un vínculo reconocido socialmente, como el matrimonio, que, en algunas sociedades, solo permite la unión entre dos personas mientras que en otras es posible la poligamia, y vínculos de consanguinidad, como la filiación entre padres e hijos o los lazos que se establecen entre los hermanos que descienden de un mismo padre. También puede diferenciarse la familia según el grado de parentesco entre sus miembros.
     Si entre padres e hijos existe un buen vínculo afectivo, que exprese cuidado y respeto, lo más probable es que esos hijos desarrollen un buen autoconcepto y autoestima, se reconozcan y se sientan personas dignas de ser amadas, importantes y valiosas, repercutiendo sobre su desarrollo y sus aprendizajes.
      Durante la niñez y juventud es fundamental sentirnos queridos, valorados, protegidos y aceptados por aquellas personas que nos son importantes y significativas, en especial, por parte de nuestros padres, nuestros familiares y por supuesto también nuestros profesores. Tener un buen vínculo afectivo con nuestros padres, el sentirnos amados  cuando niños/as, permite que desarrollemos una buena base afectiva, un autoconcepto (idea que tenemos de nosotros mismos) y una autoestima (valoración que tenemos hacia nosotros mismos) positiva.
     Por eso, uno de los aspectos fundamentales y de mayor influencia en el desarrollo del niño/a es la calidez y afecto al interior de la relación padres/hijos,

VINCULOS


     Los vínculos son relaciones, o uniones no materiales especiales que se establecen entre dos personas, por ejemplo en el matrimonio, la familia, las amistades.
     La palabra vínculo proviene del latín vincülum, de vincire, atar. “Unión o atadura de una persona o cosa con otra”. Entendiendo así, la manera en que se unen los miembros que integran a una familia. Cabe mencionar que existen tantas formas de vincularse como familias existen. Vincular es la acción que implica atar o fundir una cosa con otra.
     Los vínculos afectivos son aquellos "lazos sentimentales" que se establecen con una persona, animal o cosa, los mismos se manifiestan por medio de abrazos, hablando o halagando a la persona querida. Estos se manifiestan en la familia o en relaciones sentimentales.
     Los vínculos familiares 

se inician y desarrollan a lo largo de la vida y del ciclo vital, son dinámicos y se reestructuran en una forma continua; cada uno de estos vínculos es de un estilo particular en el momento que tenemos a la familia frente a nosotros, pero esto no quiere decir que “siempre” se han relacionado de la misma forma a lo largo de su ciclo vital, el estilo de vincularse entre la familia va a depender de múltiples factores, entre los que se encuentran: las fronteras bien delimitadas entre la familia nuclear y la de origen, entre los subsistemas conyugal, de padres e hijos ; que se haya establecido una identidad familiar ; las circunstancias socio-políticas y económicas de la población donde radican, la situación laboral de los padres de familia, esto es, el contexto socio-cultural ; las formas de enfrentar las crisis a lo largo de su ciclo vital, entendiendo por crisis todo aquello que ha llevado a la familia a tener cambios desde la estructura interna (roles, reglas, entre otros); la adaptación a cada una de las etapas de desarrollo de la familia (conformación de la pareja, hijos pequeños, adolescentes, el nido vacío, vejez de los padres) hasta cambios en las circunstancias dentro de la familia (muerte repentina, enfermedad crónica en algún miembro, cambios de residencia, etc.). El significado familiar a cada uno de los eventos precipitantes de una (s) crisis por la que está o ha pasado previamente. La conformación delas reglas familiares si son rígidas o flexibles. El estilo de comunicación tanto verbal como.

AFECTIVIDAD EN LA FAMILIA

    
     La dura realidad que afecta a la familia actual es que el tiempo no alcanza, debido a compromisos, como el trabajo, la escuela y demás actividades que no permiten el convivir, el compartir desde lo afectivo. Es sumamente importante reconocer que desde el hogar, en familia comencemos a construir y dar afectos a nuestras familias, hijos, parejas, nos ayudará a desarrollar la capacidad de amar, el amor se transmite desde el hogar.
     La capacidad de amar es resultado del desarrollo afectivo que ha tenido el ser humano durante sus primeros años de su vida, mediante un proceso continuo y secuencial que pasa por la infancia, adolescencia y se posterga hasta la madurez y vejez.  El amor en la familia no es algo que se tenga que dar porque si, este sentimiento tiene dos cometidos fundamentales:

·         Es en el seno familiar donde se deben cultivar los valores del ser humano, enseñarlo a pensar, a profundizar, a reflexionar, hacerle ver y sentir que el respeto es el guardián del amor, así como la honradez, la generosidad, la responsabilidad, el amor al trabajo, la gratitud, etc. Es ahí en la familia, donde nos invitan a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a la sociedad preparados e íntegros. El amor de la familia por tanto debe también trasmitirse a la sociedad.
·         El amor refuerza a cada uno de sus miembros, especialmente a los hijos, a que amplíen todas sus potencialidades para que logren alcanzar lo más cerca posible sus objetivos en la vida: La psicología afirma que el afecto estimula el aprendizaje y desarrolla la inteligencia gracias a la sensación de seguridad y confianza que otorga y que se desarrolla lentamente a través de la infancia, la niñez y la adolescencia.

Para amar a nuestra familia es necesario atender varios puntos:


·         Es necesario aprender primero a amarse uno mismo, es el punto de partida para dar amor a los demás. Esto forma parte de un ciclo, ya que si los padres nos amaron y enseñaron a amar, te será más fácil después extenderlo a tu futura familia. Pero sin  en el hogar hubo un ambiente de despego y egoísmo, de rigidez, anarquía, pereza, de ostentación, etc. será un poco más complicado pero no imposible que puedas abrirte al amor, ya que el crecimiento y la vivencias que vayas adquiriendo a lo largo de toda tu vida, te puede ayudar a tener una visión diferente sobre este sentimiento y su forma de expresarlo.
·         El amor conyugal es un modelo de amor para los hijos que les hace creer y crecer. El amor mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma de cómo deben ser las relaciones entre hermanos y hermanas y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. Recuerde que se educa con el ejemplo.
·         Ayuda a la familia a desarrollar sus potencialidades: El que ama y sólo el que ama, conoce bien a la persona amada, pero no solo en su apariencia sino también en su interior, conoce "su posible", "aquello que puede" y "debe" llegar a ser y más aún, le ayuda a lograrlo, a que desarrolle todas las potencialidades que tiene y que muchas veces ignora.
·         Incrementa la confianza  de tu familia a través del amor: La persona que está en el continuo proceso de formación, es un ser con cierta dosis de inseguridad. Sin embargo el que se sienta amado le da una fuerza que incrementa su seguridad. Por lo tanto hay que tenerles confianza a las personas queridas ya que no sólo es de gran ayuda, sino en muchas ocasiones "vital".
·         Impulsa confianza en tu pareja e hijos, ayudándoles a que descubran y desarrollen sus cualidades, limitaciones y defectos; animándoles y aplaudiendo sus logros por muy pequeños que sean, ayudándoles a que descubran a dónde pueden llevarles sus inclinaciones si no las dominan y sobre todo, haciéndoles sentir  afecto. Para esto necesitas no sólo paciencia, sino también tiempo.
·         Enseña a tu familia a luchar, el exigir es un ingrediente esencial del amor. Amar a los hijos no significa evadir todo sufrimiento, amar es buscar el bien para el ser amado en última instancia y no la complacencia momentánea. Es posible que algunas veces por amor a tu hijo le estés generando una frustración pasajera, pero que en realidad lo estará preparando para un futuro más grande. Por lo tanto el amor necesita disciplina.

CARENCIAS AFECTIVAS EN EL INDIVIDUO

    
    La carencia afectiva o las alteraciones por carencia relacional se refieren a aquellas situaciones en que la maduración de la personalidad del niño se interfiere por la falta grave de estimulación afectiva. En el ser humano no existe la posibilidad de una maduración correcta sin el calor afectivo del amor. Aunque, en cualquier circunstancia, cualquier persona puede sentir no haber amado lo suficiente o no haber sido amado de forma adecuada, la ausencia grave de estimulación afectiva durante la infancia por parte de los adultos, que juegan un rol relacional afectivo importante, provoca la aparición de trastornos, no tan solo de la maduración, sino también síntomas clínicos que se expresan en trastornos somáticos, afectivos y conductuales.
     La falta de afecto maternal se caracteriza por producir en el niño un estado psicológico de avidez afectiva y miedo de pérdida o de ser abandonado, tanto si ha padecido en la realidad una privación afectiva de la madre o como si lo ha sentido como tal. Es tal la necesidad de recibir una señal de afecto que permanece en un cierto estado de búsqueda afectiva, de necesidad de saturación, que se manifiesta por una actitud de reasegurarse de la existencia permanente del afecto del otro y así sentirse seguro.
      La carencia afectiva es un mal que afecta a todas las edades, culturas y clases sociales. La evolución de las personas que manifiestan este síndrome depende en gran medida de la situación social en la que se desarrollen, pudiendo establecer unos patrones que definan el comportamiento de estas personas desde su infancia a la edad adulta.

BIBIOGRAFÍA
Roche, Roberto (2006). Psicología de la pareja y de la familia: análisis y optimización. Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona.
Real Academia Española (2001). «Familia». www.rae.es. Diccionario de la Lengua Española.
 Asamblea General de las Naciones Unidas. 1948. «La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.»
http://www.familianova-schola.com/files/carencia_afectiva.pdf
      Romagnoli Claudia y Morales Francisca (1996) en base al material educativo “Reuniones de Apoderados: Tarea de Padres y Profesores”, Santiago, Dolmen, 1996.
http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol13_6_09/san16609.html
http://mundoafectivo.blogspot.com/p/la-afectividad-en-la-familia.html


viernes, 6 de mayo de 2016

VINCULOS EN LA PAREJA





VÍNCULOS DE PAREJAS



     En toda relación se espera que ambos miembros de la pareja se brinden afectos el uno al otro, cuidados que se fortalecen especialmente en tiempos de crisis o de dificultades, además de plantear, de tener la capacidad de reconocer cuando su pareja necesita esta ayuda y proporcionársela, siendo además amoroso y respetuoso de la verdad de este otro, aceptándolo en toda su gama de ser y sentir, con aceptación y flexibilidad. Esta capacidad de dar cuidados, implica ser una figura de apego segura para la pareja, ser una fuente de confort, permitiendo al otro volverse hacia su pareja en tiempos de crisis. La importancia de esta habilidad, es que se desarrolla cuando el sujeto ha experimentado cuidados en su primera infancia, es decir, que estos adultos de niños tuvieron un cuidador sensible, que respondía a sus necesidades.
     En cambio, si el sujeto que brinda el cuidado vivenció experiencias negativas en su niñez, tendrá mayores probabilidades de ser poco sensitivo (Moreno 2002).
De este modo, es más aceptable una explicación de los estilos de amar y de relacionarse, esto es, en el amar a una pareja se involucran las habilidades de modular las emociones, la estabilidad, además del componente fisiológico. En otras palabras, para que haya una relación amorosa recíproca, se necesitan dos sujetos separados con capacidades autónomas y deseos de hacer contacto y honrar las diferencias entre ellos. Para que esto suceda, se requiere confianza en la pareja, confianza que no se perderá si hay un evento de separación, situación que es favorecida cuando los sujetos mantienen un apego seguro, ya que los sujetos que se crían de manera segura, manifiestan mayor autonomía que los inseguros, pueden mantener o reconocer sus propios límites con mayor facilidad en etapas de la adolescencia, lo que sería favorable para sus relaciones de pareja posterior (Moreno. 2002).
     En toda relación  sentimental se  involucra necesariamente un tipo de vínculo más cercano, se debe comenzar entonces por el contacto, el encanto y el interés que ese otro provoca en su conquistado/a, para que estos ítems sean efectivos en esta nueva relación romántica que se forma, se debe comprender el sistema de apego individual, comportamiento biológico que se ha estudiado entre madre e hijo; siendo este vínculo importante en la vida de las personas y que sujetos de todas las edades se sienten mejor cuando tienen una figura vincular en quien puedan confiar íntimamente (Moneta 2009).
Desde estos postulados, Bowlby, estableció que el comportamiento de apego desempeña un rol fundamental en las relaciones posteriores en todo el ciclo vital, incluyendo en este caso, una relación de pareja.
      Con esto, el amor romántico se puede conceptualizar como proceso de apego, influenciable directamente por las experiencias tempranas con las relaciones de apego, en sentido de un sistema de búsqueda, mantención de proximidad y cuidado, ya que el apego en niños pequeños involucra una mantención de proximidad y una protesta frente a la separación. Por lo tanto, según plantea Moneta (2009), sería un principio en la búsqueda de relaciones de pareja buscar la proximidad y resistir la separación, además de mantener una base segura usando la figura vincular como "base", es decir, la búsqueda de una relación estable desde la cual explorar el entorno. Al igual que los esquemas de funcionamiento que desarrollan los niños en relación a los cuidadores, los adultos, obtienen seguridad de la pareja, sienten una necesidad de estar con el otro (ya sea una pareja casada o no), necesidad de querer estar con ese nuevo cuidador, y protestar cuando aparece la amenaza de separación o falta de disponibilidad del otro para con uno, en las necesidades de protección, cuidado y cariño.

Cómo crear vínculos con la pareja.





      Para establecer una relación íntima, cada uno de los miembros de la pareja debe abrirse al otro mediante sus actos, palabras y sentimientos. Es necesario que ambos sean capaces de permanecer unidos el tiempo suficiente para que se forme un vínculo.
      Los vínculos se crean y se refuerzan a través de las conversaciones y el contacto social, las relaciones sexuales y las experiencias que compartimos.
      Todos sabemos que las relaciones íntimas se consolidan compartiendo emociones, problemas y confidencias. Y no hay que olvidar los vínculos que se forman cuando no hacemos nada importante pero lo hacemos juntos, como estar sentados leyendo el diario o viendo la televisión sin necesidad de hablar.
      Cuando amamos a alguien y queremos sentirnos más unidos, procuramos hacer cosas juntos. Intentamos conocer y comprender mejor a la otra persona compartiendo con ella lo que nos interesa, y la invitamos a nuestro mundo para que conozca a nuestros amigos y familiares. De este modo afianzamos nuestra relación.
     A medida que la relación progresa, todos estos vínculos se desarrollan al mismo tiempo y se superponen unos a otros. Estos son los vínculos que pueden soportar cualquier contratiempo.
     Cuando estableces una relación auténtica, vas uniendo pedacitos de ti a los de la otra persona día tras día. Vas atando cabos y creando nudos cada vez más fuertes. Por eso el entramado de cada relación es único e incomparable

Barton Goldsmith recomienda diez consejos para mejorar los vínculos afectivos:





•          Aceptar los defectos de los demás es el primer paso para crear relaciones duraderas y felices. Sobre esta base, los desaciertos o errores se asumirán de forma menos traumática y dejarán de ser un factor decisivo a la hora de deteriorar o incluso romper los vínculos afectivos. De este modo, también se apreciarán mucho más los aspectos positivos del otro y se valorará a las personas en su justa medida sin tener que ofenderse por ello ni incurrir constantemente en descalificaciones. 
•          Las muestras de cariño no deben perderse de vista, a pesar del paso del tiempo que contribuye a enfriar este tipo de gestos. El psicólogo Goldsmith es tajante en este sentido: “Las parejas que se tocan y se agarran suelen tener menos discusiones y disfrutan más de la vida”. El tacto es pues, una de las formas de comunicación más poderosas.
•          La pareja y los amigos son el mejor trampolín para alcanzar la felicidad, por lo que cuidar su bienestar beneficiará a uno mismo, aun en los momentos difíciles. Si tu pareja tiene un problema debes ser el primero en estar allí.
•          Es importante verbalizar las emociones y los sentimientos. No siempre expresamos con palabras lo que pensamos, principalmente cuando se trata de cuestiones positivas, pero para mantener una buena relación es fundamental acostumbrarse a decir las cosas. Tanto hombres como mujeres necesitan a menudo comprobar que son valorados por sus allegados.
•          Mirar a tu pareja a los ojos, tomar su mano y simplemente darle las gracias por estar en tu vida es una de las herramientas más poderosas para reforzar los lazos de cariño. Nunca debemos cansarnos de dar las gracias y reconocer con un beso o un abrazo los buenos gestos de los demás.
•          Ser honestos y mantener el compromiso de esforzarse por el bien común ayuda a superar las malas rachas o problemas por los que pueda atravesar una relación. Todo el mundo se merece una segunda oportunidad.
•          Recordar los buenos momentos de vez en cuando ayudará a sacar las fuerzas necesarias para reencaminar una relación si se está pasando por un mal momento. Revivir los episodios más felices da una motivación extra para afrontar los baches y mirar al futuro.
•          Estar disponibles cuando la pareja o amigos lo necesiten y apoyarse mutuamente son dos de los tres pilares de las relaciones amorosas o de amistad. El tercero es la lealtad, por lo que es mejor solventar siempre las dudas de compromiso mutuo.
•          Todo el mundo necesita en algún momento un hombro sobre el que apoyarse. Hay quien piensa que esta necesidad es una señal de debilidad, pero esconderlo sólo complicará las cosas con la gente que te rodea. Además generará inseguridad por parte del propio afectado y desconfianza por parte de las personas que lo rodeen.
•          Es necesario aclarar cualquier cambio en los sentimientos que se profesen hacia los demás. Si surgen las dudas, lo mejor es admitirlo y discutirlo con la otra persona. La conversación es la mejor herramienta para saber realmente lo que se quiere y lo que realmente se espera de uno. 

Bibliografía

Bartholomew, K y L.M. Horowitz (1991). "Attachment Styles Among Young Adults". Personality and Social Psychol. 61:226-244.
-Barudy, Jorge y Dantagnan, Maryorie (2006). "Los Buenos Tratos en la Infancia". Editorial Gedisa. Barcelona: España.
-Cyrulnik, Boris (2005). "Bajo el Signo del Vínculo, una Historia Natural de Apego". Editorial Gedisa. Barcelona: España.
-Lecannelier, Felipe (2009). "Apego e Intersubjetividad: Influencia de los vínculos tempranos en el desarrollo humano y la salud mental". Editorial Universitaria. Santiago: Chile.

-Moneta, María Eugenia (2009). "El Apego, Aspectos Clínicos y PSicobiológicos de la diada Madre-Hijo". Tercera Edición. Editorial Cuatro Vientos. Santiago: Chile.

martes, 22 de marzo de 2016

PAREJAS FUNCIONALES Y DISFUNCIONALES



PAREJAS FUNCIONALES Y DISFUNCIONALES


     Si realizamos una reflexión en relación a la vida en general, ubicándonos en diferentes aspectos, nos daremos cuenta que no estamos preparados en nada en especial, ejemplo, nadie fue a una escuela para aprender a ser padre, mucho menos para ser pareja, generalmente nos iniciamos a través del error y el ensayo, o en la experiencias que hemos tenido, adquirido con personas cercanas a nosotros…. y así vamos dejando nuestra huellas, en el camino de la vida, muchos partiendo de evaluaciones que hacemos de acuerdo al daño o beneficio que hemos causado, decidimos mejorar, sin embargo muchos no hacen nada y cada día se acrecienta nuestros problemas y lo peor involucramos a nuestros seres queridos. Gracias a Dios, han surgido desde mucho tiempo escuelas, que han realizados aportes a través de investigaciones concernientes con los  temas relacionados a la familia, matrimonio, parejas, y muchos más, está en nosotros buscar la ayuda que necesitamos y empaparnos en los mismos y en todos aquellos que sean necesarios para mejorar muestra calidad de vida en nosotros y en las personas que nos rodean.
     Bien, con respecto al planteamiento anterior, sabemos que no estamos entrenados, ni educados para el matrimonio, mucho menos para ser parejas, sin embargo, nos atrevemos a formar pareja con alguien que está igual o peor que uno, aun así, vamos con optimismo de poner todo de nuestra parte, cosa que muchas veces resulta sumamente difícil, debido a muchas diferencias de carácter, sexo, cultura, aprendizajes, historias de vida, creencias, deferentes contextos familiares, lo cual dificulta la armonía y pone en peligro la consolidación con nuestra pareja.
     Pareja es el conjunto conformado por dos personas, animales, o cosas que mantienen una relación o semejanza, el término también es aplicado a cada uno de los miembros que conforman la pareja.
     El término suele ser asociado a la relación sentimental entre dos personas (un noviazgo, o matrimonio).
     La pareja es mucho más que dos, en su vida y desarrollo inciden las transformaciones sociales, las variables demográficas, la crisis económica, el problema laboral los valores y creencias personales, los fenómenos culturales etc.
     Es importante señalar que la pareja hace referencia al vínculo amoroso y no al estatus jurídico de la relación: hay parejas circunstanciales, otras que mantienen un noviazgo, algunas llegan al matrimonio.
     La relación de pareja constituye  el espacio socioafectivo básico del desarrollo del adulto y por tanto en centro de su expresividad y desarrollo emocional. Es evidente su significación en la salud mental de los individuos. Esta relación puede ser una posible fuente de estrés o por el contrario, de apoyo psicosocial.
     Manuel Barroso plantea: “Una pareja son dos diferentes, un hombre y una mujer, provenientes de dos culturas familiares diferentes, conformando dos maneras de ser y existir, de ver la vida, quienes al juntarse deciden compartir tiempos y espacios, vidas y necesidades…Sin embargo , cuando la pareja entra en la intimidad de la relación, están entrando en el país de las maravillas, con buenas dosis de ingenuidad, hasta que los acontecimientos los despiertan del trance hipnótico y caen en cuanta con dolor que ser pareja en más que sueños, necesidades y expectativas…” Y agrega Barroso: “Y ambos hombre y mujer, cuando forman una pareja, apenas sin son conscientes que entran en una relación compleja, sin mayor preparación, con escasa conciencia y que se enfrentan a un mundo complejo de emociones, manejo de diferencias, de incertidumbres con los prejuicios típicos de alguien que siente que pierde territorio e intimidad.”


      Una relación de pareja funcional, es aquella que apoya, por lo que puede considerarse una fuente de apoyo psicosocial, pero al permitir una buena comunicación tiene una función catártica e incrementa la seguridad y la autoestima, (todos estos elementos juntos) constituye una disminución significativa de la influencia socioambiental.
     En la relación de pareja ambos deben colaborar con las diferentes responsabilidades como, ganar dinero, atender la casa, relaciones sociales y relaciones sexuales, ser padres. Según la manera de atender o asumir estas responsabilidad se podrá determinar si es o no una relación sana o disfuncional.
       De acuerdo a investigación realizada por Isabel Stange Espínola (2007), manifiesta: en la actualidad existen múltiples estudios de pareja, desde diferentes perspectivas (biológicas, psicológicas, social o antropológica) y con diversos aspectos, sin embargo es posible distinguir algunas características entre una relación de noviazgo funcional y una disfuncional.

 La relación funcional es dinámica, en constante cambio, permite el crecimiento y desarrollo y se opone a relaciones estáticas o rígidas, una pareja funcional puede tener puntos de vista diversos, así como espacios para expresar opiniones, hablar, analizar y discutir distintos temas en un ambiente de respeto y tolerancia, con respeto por la individualidad del otro, con espacio para la intimidad y la expresión libre de sentimientos de enojo, vergüenza, amor, ternura o celos.

 “Es un proceso que sigue un curso de desarrollo con reglas y normas establecidas implícita y explícitamente y estas reglas de funcionamiento tienen relación directa con el desarrollo de la pareja, la libre expresión de las emociones y la existencia de espacios para expresar el amor, agrado o desagrado ante determinadas situaciones”.

PAREJAS DISFUNCIONALES:


     Son relaciones que no funcionan, generalmente se convierten en relaciones codependientes, donde uno de sus miembros se siente controlado o manipulado  por el otro; donde se tienen comportamientos obsesivo compulsivo y mucha dificultad para poner límite en la relación.
     Son muchas las parejas que permanecen en este tipo de relación, por diferentes causas, muchas veces de involucran inconscientemente en relaciones que les humillan, le destruyen, rechazan, desvalorizan y destruyen y hasta se hace presente la violencia sexual, verbal y física, en otras oportunidades, las personas aceptan este tipo de relación porque ha sido el modelo aprendido desde la infancia, en la cual los patrones de convivencia se fundamentaron en el abuso.
     Igualmente, estas personas han tenido grandes carencias afectivas, con respecto a las personas más significativas como la madre, el padre, entre otras, y solo han recibido tratos violentos.
      En el caso de la mujer de estas relaciones disfuncionales, se les ha enseñado a ser responsables en su relación de pareja, “es aguantar lo que sea”, todo tipo de abuso físicos, psicológicos, en lugar de reconocer que se trata de una relación dañina; generando una relación dependiente, similar a cualquier adicción, lo que hace difícil el manejo de la salud física, emocional y psicológica de la pareja.
     Es necesario señalar que en toda relación de pareja surgen problemas, entre estos se pueden destacar los problemas prácticos (mantenimiento, cubrir las necesidades básicas, planes, expresiones expresivas, entre otros) y los problemas emocionales, son las consecuencia de las soluciones de los problemas prácticos. Sin embargo si la pareja tiene un funcionamiento sano, pueden tener desacuerdos,, contrariedades, frustraciones, pero lo resolverán de manera asertiva. Pero si la pareja se deja llevar por sus respuestas emocionales y se comporta de forma violenta y sus discrepancias se reducen de manera considerable para convertirse en miedos profundos.
      La actitud de las personas en una relación disfuncional los puede conllevar al desamor que con frecuencia se manifiesta por medio de reacciones emocionales fuertes frente a cualquier indicio de desaire o maltrato.
     

Competencias básicas, necesarias y útiles para la integración y crecimiento de la relación de pareja

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    Barroso expresa: “La falta de preparación, aunada a las diferencias individuales, se traduce en conflictos, relaciones disfuncionales, y muchas terminan en la disolución del vínculo. Por lo que se hace necesario que las parejas desarrollen las competencias necesarias para una sana convivencia y un desenvolvimiento funcional.

     Propone cuatro competencias básicas, necesarias y útiles para la integración y crecimiento de la relación de pareja. Estas competencias a ser desarrolladas son: a) La comunicación, b) el manejo de conflicto y la negociación, c) la capacidad para el cambio y el crecimiento y d) la para contextualizarse como pareja.
     
- La comunicación:

     Es tal vez el factor más importante para la consolidación y crecimiento como pareja. Sobre esta competencia, que actúa como plataforma, es que se hace posible que se construyan las otras competencias. La comunicación es fundamental para el desarrollo de la vida de pareja. Podríamos decir que “así como es necesaria la respiración para la vida, así es necesaria la comunicación para la relación de pareja”.
     Ahora comunicar no es informar. Comunicamos no para informar a nuestra pareja, sino para relacionarnos con ella. Eso requiere desarrollar la capacidad de contactar con nuestra pareja, lo cual supone desarrollar empatía, actitud de escucha, así como congruencia entre el lenguaje verbal y el lenguaje no verbal (tono, corporalidad, gestos, silencio, etc.) con el que nos interrelacionamos con él o ella.
    
     La comunicación como proceso
     Por otra parte, la comunicación en la pareja necesita ser vista como un proceso. No surge espontáneamente ni producto de un acuerdo puntual. Requiere ser forjada a través de un largo proceso de conocerse, de valorar las diferencias y de la aceptación del uno al otro.
    La comunicación íntima, edificante y efectiva no es automática ni fortuita. Hay que trabajarla, establecerla / edificarla, y luego preservarla, nutrirla, y también repararla cuando se daña. Y esto es un proceso, que conlleva una inversión importante de disposición, paciencia, perseverancia, esfuerzo, enfoque y tiempo.
     Este proceso, según el concepto bíblico, requiere además de dos ingredientes esenciales: amor y respeto. En el sentido, de que el amor es el lenguaje que entienden las mujeres, y el respeto es el leguaje que entienden los hombres. Ahora, amor y respeto no son caminos fáciles ni automáticos. Forjarlos requiere esfuerzo, enfoque y tiempo. La clave para la vida de pareja es el entendimiento mutuo del idioma del otro. Si estos dos idiomas no se manejan en la relación de pareja, entonces no habrá buena comunicación. Hablar el idioma del amor y el respeto, implica utilizar otro vocabulario, diferente a la crítica, la indiferencia, la rudeza, la manipulación, entre otros.
     
Intimidad: La comunicación en la pareja
      Otro elemento necesario a cultivar para construir una comunicación efectiva en la pareja, es el tema de la intimidad, vale decir, compartir sus sentimientos, sus intimidades, establecer una relación emocionalmente cercana, dialogar con el otro, para expresar con libertad lo que siente, lo que necesita, y desea, siendo escuchado y acogido por el otro, relacionarse con transparencia y autenticidad. Pero a muchas parejas la intimidad les intimida.

     La intimidad es un componente esencial en los vínculos de pareja. Sin embargo este es tal vez uno de los elementos más descuidados en la comunicación en la pareja. Dicen estudios realizados sobre la comunicación en la pareja, que el tema de la intimidad es el cuarto tema en prioridad que abordan las parejas en su comunicación, estando en prioridad el tema de los hijos, la economía doméstica y los asuntos del entorno.
    
-Manejo de conflicto y negociación

     Peterson (1983) definió el concepto de conflicto como un proceso interpersonal que se produce siempre que las acciones de una persona interfieren con las de la otra. Es así que las parejas se encuentran a menudo en situaciones de conflicto cuyas razones son múltiples: El dinero, la actividades de la casa, las relaciones con los parientes, las diferencias de valores, las expectativas sobre la relación, las filosofías de vida, las diferencias religiosas, el uso del tiempo libre, la falta de atención, la sexualidad, la planificación del nacimiento de los hijos y la crianza, las relaciones con las amistades y la carencia de conocimientos o destrezas de comunicación, de formas de solución de conflictos y de negociación.
     
El conflicto funcional

     El conflicto es inevitable dada las diferencias en cada uno de los miembros de la pareja, por lo que evitar el conflicto es inútil; el conflicto es intrínseco a las relaciones. Ahora el conflicto puede ser disfuncional si erosiona / destruye la relación o puede ser funcional si sirve para el cambio y el crecimiento. El conflicto es productivo cuando favorece la resolución de un problema, ayuda a liberar emociones (estrés, ansiedad), fomenta la cooperación de la pareja al conocerse mejor, posibilita una comunicación más auténtica, ayuda a la pareja a desarrollar nuevos entendimientos y destrezas. Las parejas, pues, necesitan desarrollar la capacidad para manejar los conflictos y llegar a acuerdo, con una actitud de compromiso.

     - El cambio y el crecimiento como pareja

     “No hay excusas ni un devolverse cuando el crecimiento se hace necesidad”.
Manuel Barroso

      Las parejas conforman un sistema abierto y dinámico en constante cambio. Por ser un sistema abierto está sujeto a las influencias del entorno, y como tal necesita desarrollar la capacidad de adaptarse y contextualizarse, para lo cual necesita tener apertura al cambio.

      Cambiar es una necesidad inherente a todo sistema. El cambio está asociado a la necesidad de crecimiento. Las parejas nunca son un producto acabado, siempre están en proceso de crecimiento. Cuando los sistemas (organizaciones, familias, parejas, etc.) se estancan, envejecen e impasan, la necesidad del cambio se hace evidente. Como lo expresa Manuel Barroso: “Cambio significa una oportunidad para el crecimiento”. No cambiar es no crecer. Resistirse al cambio es resistirse al crecimiento.
      Las parejas necesitan cambiar para dar paso al crecimiento. Cuando no hay crecimiento lo que hay es estancamiento, y el estancamiento engendra corrupción. Todo lo que deja de crecer, decrece, se corrompe, decae. Crecer como pareja es evidencia de sanidad en la relación de pareja. Y sólo en sanidad se puede crecer, el crecimiento se da no desde lo patológico, sino desde la necesidad. Ahora, no hay crecimiento sin cambio. El cambio es el sendero por donde se abre paso el crecimiento.
      Por otra parte, el cambio visto como la necesidad de crecimiento, va más allá de una acción puntual y episódica, o de adoptar una receta rápida y fácil. Es más profundo que la simple solución cosmética a un problema puntual. Por el contrario, implica un proceso de acoplamiento, conocimiento, revisión, contextualización de la relación. Se requiere además el asumir la responsabilidad de que el cambio ocurra en el contexto de la pareja, a lo largo de todo su ciclo de vida. Hasta aquí”


FUENTES DE INFORMACIÓN
Galdeano Armendía Jesús M. (1995). La vida en pareja. Evolución y problemática actual. IV Jornadas Nacionales de familia. Editorial San Esteban. Salamanca
Barroso Manuel (2014). Ser familia. Kindlie Edition 

domingo, 6 de marzo de 2016

Madurez e inmadurez escolar





Madurez e inmadurez escolar


     Estimados maestros, madres, padres y representantes, voy a tratar este tema,  sumamente importante que ustedes lo conozcan, de allí va a depender evitar muchos problemas futuros en los niños. Es necesario que seas factor importante de ayuda en el buen desarrollo de los niños y no seas partes del problema, es útil que conozcas el nivel de madurez de los niños, así podrás  contribuir positivamente en su desarrollo emocional, evolutivo y más.
     Antes de que el niño entre en una institución escolar es aconsejable prepararlo, tanto a el niño como los padres ya que se trata de un evento significativo en la vida del niño, igualmente los padres, necesitan prepararse, tener plena confianza en cuanto al personal que atenderá al niño, que sea profesional, que le inspire confianza, si hay posibilidad de conocer la maestra que le tocará a su hijo. Es necesario hablarle de la escuela, lo que allí se hace,  llevarle a conocer la escuela, hablarle bien de la misma y lo que va aprender allí, si es posible que conozca a los docentes, alguno de los posibles compañeros    , el ambiente escolar,  lo importante del estudio  en la vida de las personas,  entre otras casas.
      Es preciso tener en cuenta que será un cambio tanto en la vida del niño como en la familia, que tendrá  algunas impresiones positivas como negativas en el niño, en cuyo proceso necesitará orientaciones, afectos, apoyo,  para poder asimilar los mismos, que estos contribuya a evitar traumas, que contribuya a formar la madurez emocional del pequeño. Involucre al niño en la compra de uniformes, de los útiles escolares, entre otras cosas, igualmente, explique al niño sobre el cuidado y orden con sus útiles escolares.
    
     Así mismo, si se trata de comenzar un nuevo año escolar, es necesario que el niño tenga las competencias necesarias para el mismo, como en la lectoescritura, el cálculo y operaciones básicas, como la parte emocional. Tener en cuenta que loto este proceso contribuye a la formación de la madurez emocional del pequeño.
     Cuando se habla de madurez escolar, se trata de la posibilidad que tienen los niños en el momento de ingreso escolar, en el cual debe poseer ciertas destrezas necesarias para asumir y afrontar los retos que le exige la etapa que está por comenzar como el desarrollo físico, psíquico y social.
     La madurez se construye progresivamente a través de la integración de factores internos y externos. Su aplicación interior le asegura al niño una madurez anatómica, y fisiológica en la medida que le sean proporcionadas las condiciones nutricionales, afectivas y de estimulación precisas.


     Madurez escolar:


      Schaub y Zenke, 2001), plantean: Estado de desarrollo de un niño que es necesario para la asistencia lograda en la primera enseñanza.
     Remplein, (1966), define el concepto de madurez para el aprendizaje escolar como "la capacidad que aparece en el niño de apropiarse de los valores culturales tradicionales junto con otros niños de su misma edad mediante un trabajo sistemático y metódico"(Remplein, 1966).
     Cabe destacar que gran parte de las destrezas que adquiere un individuo son el producto de dos procesos básicos: Maduración y aprendizaje. Es necesario enfatizar que el aprendizaje de cada persona depende del grado de maduración, es decir de su  disposición para aprender, o el interés que  ponga en sus estudios.
     Para ingresar a la escuela básica, en el primer grado el niño requiere el dominio de algunas funciones básicas que le permitirán continuar en los siguientes aprendizajes, como la lectoescritura y cálculo, para  no arrastrar  problemas hacia los demás grados inmediatos superiores.
     Steiner (1998), plantea, que la educación emocional, así como la madurez emocional están conformadas por tres  capacidades:
·        Capacidad para comprender las emociones.
·        Capacidad para expresarlas de una manera productiva y
·        Capacidad para escuchar a los demás y sentir empatía  de sus emociones.
     Estas tres capacidades juntas permiten mejorar el desarrollo personal y calidad de vida conjuntamente con la manera de relacionarse con los otros, igualmente crean posibilidades afectivas entre personas, hacen más cooperativo el trabajo y facilitan el sentimiento de comunidad.


Algunas características de madurez en los niños:



* Es capaz de diferenciar entre el juego y el trabajo escolar.
*  Logra alcanzar los objetivos  propuestos para la actividad.
*  Evoluciona progresivamente en la atención y en la memoria.
* Elabora trabajos y tareas con el esfuerzo con el propósito para alcanzar metas propuestas.
* desarrolla una percepción más analítica frente a la lectura y a la escritura.
* Asume los roles,  se aplica y conoce las normas para adaptarse a la clase.
* fortalece el pensamiento lógico y crea conceptos.

     Inmadurez escolar, no es otra cosa que la incapacidad de diferenciar jugar de trabajar, situación que muchas veces hace que los niños se comporten con excesiva  inquietud motora la cual puede llegar a confundirse con hiperactividad, situación que se produce exclusivamente por falta de motivación a trabajar y no porque el niño tenga un problema.
     Muchas veces, escuchamos planteamientos tanto de docentes como de otras personas, diciendo: “es que este niño está muy grande es mejor pasarlo de grado”, aunque no tenga los requerimientos necesarios para el grado. Es  de suma importancia tener en cuenta que la edad no es un factor para el diagnóstico,  la madurez o inmadurez de un niño y no se debe tomar esto a la ligera.
     La inmadurez escolar en un niño se debe asumir con seriedad, ya que puede  deberse a muchas razones, las cuales le van afectar negativamente su desarrollo emocional entre otras, e incluso si tiene otro tipo de dificultad,  lo que se agravaría con el paso del tiempo, por lo que es necesario la intervención psicopedagógica o terapéutica lo más temprano posible.
     En el caso de un niño inmaduro, es necesario establecer cuáles son los factores que están impidiendo u entorpeciendo el desarrollo esperado y así ejecutar un plan de acción que le permita enfrentar las diferentes tareas que exige el aprendizaje escolar. Tenemos que estar claro, que la variable del tiempo, no soluciona por si sola estas situaciones, debemos asegurarnos que el niño está recibiendo la atención necesaria para poderle dar las herramientas que le permita desarrollar sus funciones básicas. La falta de motivación también puede hacerse presente, pero en este caso se relaciona con autoestima e inseguridad.


Áreas de desarrollo:



- La madurez de las funciones de orientación que tienen que ver con la atención y la concentración, la percepción analítica, la comprensión y un vocabulario lo suficientemente amplio y apropiado como para que pueda expresar sus pensamientos.

- Madurez de la actitud de trabajo: que también tiene que ver con la posibilidad de focalizar la atención y con que el chico pueda diferenciar el juego del trabajo y lo pueda aceptar. Es asumir responsabilidad en la realización y entrega de sus tareas oportunamente.

- Madurez social que incluye la capacidad de establecer adecuadas relaciones sociales con sus pares y con los adultos. Debe ser capaz de cooperar con los otros chicos y de soportar la competencia y con el maestro debe aceptar una autoridad diferente a la de los padres (aunque esto es conveniente que exista desde el preescolar).
- Madurez Biológica: Hace referencia al desarrollo corporal y psíquico necesarios para el ingreso al primer año básico o de educación primaria.






FUENTES DE INFORMACIÓN

Schaub Horst y Zenke Karl G. (2001)  Diccionario AKAL de psicología. Ediciones AKAL, S.A. .Madrid, España.
Sreiner, C. (1998). La educación emocional. Buenos Aires: Avon Books